jueves, 12 de enero de 2012

EL DISCURSO DE LOS ADOLESCENTES

EL DISCURSO DE LOS ADOLESCENTES
El presente ensayo pretende explicar cómo los adolescentes emplean el discurso en los distintos contextos de manera oral, escrito Y paralingüístico. Dijk (2000) define al discurso como “un campo intrínsecamente interdisciplinario e identifica enfoques relacionados con el estudio del mismo: los que se concentran en las estructuras del texto y la conversación, los que se centran en la estructura social y cultural, y por último, los que estudian el discurso y la comunicación como cognición”. Frente a tales enfoques, en este escrito se pretende tratar algunos rasgos importantes de cada uno de ellos. Los contextos en los que el adolescente se desarrolla son en una gran parte decisivos de su discurso.
Desafortunadamente, la cultura escrita tiene como contraparte la lectura. Ciertamente, la carencia de una cultura lectora atrae problemáticas sobre el discurso de los alumnos. Sin duda, el hábito por la lectura se genera desde el ámbito familiar y escolar. Una educación por competencias exige al docente desarrollar en los estudiantes una competencia lingüística. El lenguaje es un producto sociocultural. La escritura tal y como fue considerada por Vigotsky (1979) como “un sistema de signos construido a partir del lenguaje oral”. Mediante la escritura se pueden plasmar lo pensado y lo dicho de una manera diferente, sin embargo parece ser que los jóvenes escriben como piensan. Contradictoriamente, la carencia de una sociedad con un hábito lector nulo.
El origen social del lenguaje “es una función psicológica superior avanzada que se adquiere participando con otros en prácticas socioculturales letradas” (Cole, 1999; Cole y Engeström, 2001). Una manera de desarrollar competencias lingüísticas, es aumentar el grado de dificultad conforme la escritura tiene mayor fluidez. Desafortunadamente no tengo fuentes precisas de Vigotsky, sin embargo, él explica que una lectura debe llevarse a cabo en voz baja para que no se produzca una atención exacerbada en la sonorización de la lectura en voz alta. Aunque, para los estudiantes la mayor dificultan en cuanto a la lectura se refiere, no saben llevan a cabo una lectura crítica y una comprensión reflexiva, para poder desarrollar sus habilidades cognitivo- lingüísticas y lograr formar ciudadanos competentes en el ámbito laboral, académico, escolar y extraescolar.
Otro tipo de discurso del que nos valemos los seres humanos para comunicarnos es el paralingüístico, el cual moraliza lo que decimos, no es visual sino que se expresa a través de los distintos tipos de sonidos y entonaciones que imprime nuestra voz al hacer uso del habla. Los signos paralingüísticos moralizan lo que decimos (de qué modo hablamos), aportando una carga emotiva y específica. Un ejemplo de ello, son las interjecciones. Por ejemplo ¡mmmm!, ¡uuy!, ¡ojalá!, etc. Comúnmente, los estudiantes se expresan dentro de su lenguaje vernáculo con éste tipo de expresiones. Sin embargo, la tarea docente es cubrir las necesidades de aprendizaje para que el alumno adquiera una competencia en el ámbito académico. Como principal causa del mal uso del discurso, se encuentra el mal uso de los medios de comunicación. Como pasatiempo, los alumnos, ocupan su tiempo libre en el internet, en ver televisión, salir con los amigos, entre otras cosas, aunque difícilmente acuden a una biblioteca para leer por mero placer.
Con la lectura y la escritura se abre la posibilidad de comunicarse con la sociedad más allá del tiempo y del espacio inmediato. Se generan nuevos conocimientos a partir de los conocimientos previos o discursos compartidos. Aunque realmente, la realización y la comprensión de un discurso, no sólo se logran mediante la ejercitación de la lecto- escritura, sino también con la participación en ciertas prácticas socioculturales (letradas). Consecuentemente, la tarea del alumno será la de leer críticamente, escribir; quizá no un discurso como tal, pero sí nuevas ideas y propuestas de solución a las problemáticas que se enfrente y desarrollar un lenguaje académico. Corona, alude que hacia nuestra muerte, “algo que pudiera vivir de los individuos es el discurso escrito”, plasmado en un mundo de papel.
Sobre las modificaciones al lenguaje que los jóvenes hacen, es común ver que en su discurso escrito reemplacen las letras del abecedario por símbolos o números. Cabe destacar que los protagonistas responsables de las mencionadas modificaciones al lenguaje escrito son los niños y adolescentes en su mayoría, debido a que adoptan algunos de estos vocablos como naturales dándoles un uso constante en la mayor parte de los ámbitos en los que se desenvuelve. Consecuentemente, La pobreza lingüística puede transformarse, a la larga, en pobreza intelectual, pues bien, el pensamiento y el leguaje están íntimamente ligados.
Bibliografía:
Teun Van Dijk (1985 y 2000 –en español-),http://aportes.educ.ar/lengua/nucleo-teorico/estado-del-arte/-lingueistica-y-ciencias-sociales/el_discurso.php

http://uaematlaco.bligoo.com.mx/signo-paralinguistico-discurso#content-topç

http://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S0185-26982005000000005&script=sci_arttext#nota4

Corona, Octavio. CBENEQ, “Andrés Balvanera, tercer semestre, Español; la expresión oral y escrita en el proceso de enseñanza y aprendizaje.

EDUCACIÓN POR COMPETENCIAS

EDUCACIÓN POR COMPETENCIAS EN LA PRÁCTICA EDUCATIVA
INTRODUCCIÓN:
Educar por competencias es un enfoque que la educación contemporánea debe poner en práctica en las aulas, con el mero fin de dejar atrás el modelo educativo de transmitir conocimientos a las nuevas generaciones “para arribar al principio central de aprender a aprender” (Carrillo, 1997, 14), sin embargo en el presente ensayo se habla sobre la controversia que existe en la educación actual, donde aún sigue vigente el modelo educativo de transmitir conocimientos. También se citan algunos ejemplos.
DESARROLLO
¿Educación por competencias o por contenidos?

Cuando ha pasado ya demasiado tiempo, la vertiente toma un camino distinto cuando del ámbito laboral, se pasa al aspecto cognoscitivo, para inclinarse hacia el desarrollo de competencias en donde como docentes tendríamos que vincular conocimientos, habilidades, actitudes y valores, pues bien, habría que tenerse en cuenta que en pleno siglo XXI, se siguen enseñando por contenidos más que por lo que marcan la nueva reforma (por competencias). Yo considero importante remarcar que un modelo por competencias debe orientarse hacia un fin critico, transformador de una sociedad, atento a la diversidad, compensador de la desigualdad, orientado al desarrollo personal, aunque para nada dependiente al sistema economico. Por lo tanto, lejos de estar o no, desarrollando competencias en los alumnos, lo principal es que ellos, como futuros ciudadanos desarrollen un pensamiento critico y prepararlos para la que sean campetentes tanto en el ámbito laboral, académico, social.

El perfil profesional de un docente implica una tarea bastante complicada debida a que es el motor del país hacia un desarrollo social, cultural, económico, democrático y también productivo de los ciudadanos que se deben formar. La sociedad considera que la educación que se enseña en las aulas escolares es la responsable de que los ciudadanos sean buenos o malos, la mayor parte del tiempo se atribuye lo malo y con suerte aquellos buenos ciudadanos de cierta forma acreditan sus logros al empeño meramente personal. Sin embargo, el fallo no es solamente de la educación sino de un trío: la enseñanza de los profesores, los educandos y la familia son elementos importantes ante esta situación. Aunque no podemos en nuestro papel como docentes, seguir culpando a la familia, a la sociedad, a la política, de los anti valores o de nuestros estudiantes, pues si alguien debe comenzar el cambio, quién más oportuno que el docente.

La problemática recae en que hay docentes que aún llenan a sus estudiantes de contenidos conceptuales como si sus alumnos fusen cabecillas huecas. Por ejemplo, un maestro de matemáticas que quiere que sus alumnos aprendan sobre las funciones trigonométricas memorizando las formulas de seno, coseno, tangente, etc. Y quiere que las interpreten de la misma manera en que el profesor de matemáticas lo hace, lo cual es absurdo. Y bueno, el caso no sólo ocurre con el profesor de matemáticas, pues los profesores de las diversas asignaturas, en ocasiones caemos en errores como el mencionado, o pretendemos que nuestros alumnos hagan las instrucciones al pie de la letra, sin dejarlos emprender su imaginación y la creatividad que muchas de las ocasiones es mayor a la nuestra. Otro ejemplo es de de una maestra de Historia quien analizando las culturas mesoamericanas dice a sus alumnos: “¿Cómo se llama ese tipo de escritura?” la cual utilizaban los mesoamericanos, y los alumnos no sabían cuál era la respuesta precisa, sin embargo, intentaban explicar a qué se refería e interpretaban la respuesta, y la maestra pretendía que se mencionara la respuesta precisa que era ideográfica (Nieva, 1999, 46). Consecuentemente, los estudiantes se crean la idea de que tienen que memorizar los contenidos conceptuales y así mismo lo hacen cuando se les indica que estudien para un examen, ellos memorizan los términos, en lugar de interpretarlos ya que el maestro no le proporciona un aprendizaje significativo.

Entonces ¿cómo llevar a cabo una educación por competencias a la práctica educativa?

Verdaderamente, la educación que se brinda en el aula no debe estar encaminada a enseñar, más bien tiene que ser encaminada hacia una enseñanza- aprendizaje. Primeramente, se deben realizar planeaciones de clase por competencias y aterrizar esas planeaciones al aspecto contextual obedeciendo a las demandas de la sociedad.

CONCLUSIÓN:

Finalmente, los profesores deben autoevaluarse constantemente, analizando los aprendizajes que cada alumno adquiere y las competencias que desarrolla en el aprender a aprender, cumpliendo con las metas curriculares del diseño de las planeaciones y su aplicación en los programas y planes de estudio. Ya que un causante más de que se pretenda que los estudiantes interpreten de la misma manera lo que el docente, es que no se encuentran bien preparados para trabajar en una clase (conocimiento incompleto o nulo del tema).

Atendiendo a la problemática que se presenta en las aulas de no educar por competencias, debemos analizar sobre qué estamos enseñando a nuestros educandos ¿Estamos desarrollando en ellos los cuatro pilares de la educación (aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir, y aprender a ser)? ¿Qué estamos haciendo para formar ciudadanos críticos y democráticos?



Bibliografía:
Nieva, Jurado Norma Lilia. Las competencias didácticas y la práctica educativa, en Estrategias de sobrevivencia de los alumnos en la escuela secundaria, SEP, México, 1999, pp. 45- 49.
Carrillo, Ramírez José Juan. Planeación por competencias, SEP, 1997, pp. 14- 17.